12/10/2009
Nos dejó el tío Tuna
EDUARDO TUNA ESPER, embajador del folclore del norte, falleció hoy dia 12 de octubre a horas 3,30 de la mañana en la ciudad de Salta Capital.
Con el se va un retazo de la Historia de Tartagal, una historia que sigue sin escribirse, sin rescatarse y de la cual el fue un importante actor y animador social. Inquieto, dinámico supo crear el personaje del TUNA que desplazó a “Eduardo Esper”. Nacido en Tartagal, en plena juventud se graduó de Aviador Civil Buenos Aires, regresó a esta ciudad donde creó el Aeroclub Tartagal con el cual realizó los mejores encuentros de aviones y aviadores de Bolivia-Paraguay y hasta La Escuadrilla "Águila de la Escuela de Aviación militar. Participó al mando de una maquina del Aeroclub Oran, y con "La Reovada" en Brasil un encuentro mundial de aviones.
Pero Eduardo Esper, aviador, eligió ser “El Tuna”, eligió ser Periodista y Animador. Dentro de esa actividad fue creador y conductor de Programas de Radio y televisivos ("Salta Nuestra", galardonado por el COMFER con el premio Unidad Nacional por Canal 11 de Salta). Creo un personaje que duró 23 años: EL TÍO TUNA, que conmovió por su asistencia social y el cariño que se arraigó en la población infantil, un club que llegó a contar con 1.200 “socios sobrinos”, asociados y con “carnets” que les servían para obtener descuentos en negocios, entradas gratis en cines y circos, canjes de libros etc.
Como Animador de Festivales de la talla de Cosquín en cuya función recorrió punta a punta el país y países de nuestra Latinoamérica, por cuya actuación bautizaron con su nombre a varios Escenarios folclóricos del país recibiendo 130 distinciones, el regocijo de aquellos momentos Tuna los guardabas entre sus más felices recuerdos. Fue creador y animador de "La Cacharpaya de Cosquín" que duró 30 años.
En Tartagal creó el Festival del Palo Santo, el mayor festival del norte, que tuvo su pico máximo por la década del setenta, festival que el Tuna intentó rescatar del polvo del olvido, de la indiferencia oficial, de la miopía de una política cultural inexistente, del hielo de ese pueblo tartagalense que antes rugía cantando desde las tribunas, intento donde puso sus gastadas energías cuando quiso renacer de sus cenizas al Palo Santo el pasado junio del 2008. Vano intento, demasiada agua corrió corrompiendo todo en Tartagal, para dejar algún resabio de aquella vieja alegría...
Su extensísimo currículo vitae habla por si solo de la función social que tuvo el Tuna en Tartagal y que va desde que fue el creador del Club Atlético Libertad de Villa Saavedra a Director de Radio Nacional Tartagal, L R A-25- cargo que asumió en agosto del año 1990 y que ejerció durante seis años.
Celebramos su último cumpleaños aquí en Tartagal, donde el pertenece en el Chorizo Honrado del Pichón Martinez. Allí estuvimos los amigos cercanos, tinto de por medio y cantando con la guitarra de Darío Morales. Cuando un amigo se va, sólo dos cosas pueden llenar el espacio vacío que deja: UNO: la memoria, el recuerdo de los buenos momentos compartidos, su risa, su voz, sus silencios.
Dos, la paz con uno mismo, la certeza de saber que has cumplido con ese amigo mientras estuvo vivo, cuando el podía saber y disfrutar de tu afecto. Los homenajes póstumos como las flores de las ofrendas de las coronas no sirven, salvo como protocolo social, para decir “Estamos Presente” cuando el otro ya no puede saberlo. Por eso, los amigos del Tuna los del Café Literario Pablo Neruda, nos sentimos en paz con el amigo que hoy partió para encontrar la paz y la alegría que ya no encontraba en este mundo. Y nos sentimos en paz con el, con su recuerdo porque en vida lo reconocimos en su trayectoria, en su valor humano.
Aquel primer viernes de Agosto cuando nos reunimos en Carilo bar con los amigos poetas de Salta, el Gringo Aguirre, de Orán el Santos Vergara, don Saracho, Enrique Rufino, de Tartagal Rudy Pulido, Celiz Chavez, Lila Antequera, Gordo Nasra, Rubén Ortiz, Miguel Colque, Darío Guerra, y tantos otros, le hicimos pasar al Tuna una noche con sabor al tinto compartidos con amigos, le dijimos a nuestro modo: “Tuna, tiene sentido lo que has hecho hermano, hoy no sabés cual es, pero un día lo sabrás…”
Si TUNITA, tuvo sentido tu paso por este espacio- tiempo, por esta nuestra tierra, tan ávida de tipos como vos que le dejaron lo mejor que sabías hacer, lo que fuiste, con tus aciertos y también con tus errores. Pero lo hiciste de corazón, sin pedir nada a cambio, salvo el agua del agradecimiento en alguna hoja amarilla de la historia de este pueblo sin memoria, que alguna vez se escribirá…
Adios Tunita, amigo de tertulias y del poema. Namás estás abriendo el sendero que un día nos volverá a reunir a todos, que volverá a encontrarnos... Adios amigo |